La temporada recién comienza, pero Martín Demichelis ya está bajo presión en Alemania. Dos derrotas, cero puntos y actuaciones que encendieron las alarmas en Leipzig pusieron al entrenador argentino en una situación inesperadamente delicada. Tanto que el diario Bild advierte que los próximos dos partidos podrían resultar determinantes para su continuidad.
El golpe más reciente fue también el más fuerte. Leipzig cayó 4-1 frente al Como de Cesc Fábregas y Nico Paz en Italia, en el estreno de ambos equipos en la Champions League. Una derrota contundente que se sumó al mal comienzo en la Bundesliga, con caída frente al Werder Bremen, y profundizó las dudas alrededor del nuevo proyecto.
“Muchos aficionados están hartos”, asegura Bild, que plantea que las dudas sobre si Demichelis es realmente el entrenador indicado podrían haber comenzado a instalarse también entre los dirigentes. El periódico fue todavía más lejos en un segundo análisis publicado después de la caída en Italia: “Es evidente que el argentino está bajo observación”.
El calendario tampoco le concede demasiado margen. Este domingo Leipzig recibirá al Hamburgo y, según el medio alemán, cualquier resultado que no sea una victoria convincente aumentará la presión antes del siguiente compromiso frente al Bayer Leverkusen, justo antes de la Fecha FIFA.
Bild incluso utiliza como antecedente lo ocurrido la temporada pasada con Erik ten Hag en Leverkusen para graficar hasta dónde puede llegar la impaciencia en la Bundesliga: el neerlandés fue despedido prácticamente sin margen después de un comienzo decepcionante.
El escenario, de todos modos, tiene varios atenuantes. Leipzig atravesó durante el verano europeo una profunda reconstrucción de su plantel, con 36 movimientos, perdió a su gran figura Yan Diomande, transferido al Real Madrid, y actualmente tiene seis futbolistas importantes lesionados. Entre ellos aparecen Christoph Baumgartner y Rocco Reitz, quienes permanecerán varias semanas afuera.
Pero el problema para Demichelis, según el análisis del diario alemán, comenzó incluso antes de que la pelota empezara a rodar.
Su contratación estuvo directamente relacionada con Jürgen Klopp, quien antes de dejar su cargo como responsable del fútbol de Red Bull para asumir en la selección alemana participó de la decisión de despedir a Ole Werner y, junto con la conducción del Leipzig, impulsó la llegada del argentino.
La determinación no cayó bien entre los hinchas. Werner había sido apartado y en su lugar desembarcó un Demichelis que llegaba después de descender con Mallorca. “Para los aficionados fue una afrenta”, describe Bild sobre una elección que provocó cuestionamientos desde el comienzo.
Eso significa que el ex entrenador de River, Bayern Munich II y Monterrey inició su ciclo prácticamente sin crédito. Y los primeros resultados no hicieron más que aumentar la desconfianza.
El problema más visible está dentro de la cancha. Demichelis llegó con una misión que excede los resultados: recuperar el fútbol característico de la escuela Red Bull, basado en intensidad y presión alta, además de conseguir la clasificación para la próxima Champions League, considerada un objetivo imprescindible por el club. Por ahora, ninguna de las dos cosas aparece.
Frente al Como, la presión del Leipzig resultó ineficaz y dejó espacios que el equipo de Fábregas aprovechó una y otra vez. Los italianos manejaron la pelota, consiguieron superar la primera línea de presión y encontraron a una defensa alemana demasiado expuesta. En el segundo tiempo, incluso cuando bajaron el ritmo para controlar la ventaja, siguieron generando peligro.
Hay un número que explica buena parte de la diferencia: Como ganó cerca del 60 por ciento de los duelos individuales. David Raum, capitán del Leipzig, apenas se impuso en dos de los 12 que disputó, mientras que Willi Orban y Christopher Nkunku ganaron solamente uno cada uno.
No fue un detalle menor. La dirigencia del club, presente en el estadio Giuseppe Sinigaglia, pretende justamente recuperar esa intensidad como una de las señas de identidad del proyecto.
Orban ensayó una explicación después del 4-1. “Creo que éramos demasiado jóvenes, no lo suficientemente inteligentes”, sostuvo el capitán. Pero Bild encontró rápidamente una contradicción: Como y Leipzig tuvieron prácticamente la misma edad promedio, alrededor de 24 años. Y dejó planteada otra explicación mucho más incómoda: quizás no haya sido una cuestión de juventud, sino de calidad.
El funcionamiento ofensivo tampoco ayuda. Leipzig todavía busca un goleador que pueda convertirse en referencia de ataque. Nkunku no alcanzó su mejor condición física, Romulu estuvo lesionado y el recién llegado Marc Guiu todavía necesita adaptación.
Dentro de ese panorama aparecen algunas señales positivas. Tidiam Gomis comenzó bien la temporada y Andrija Maksimovic, después de dar una asistencia frente al Bremen, convirtió el único gol alemán ante Como. El regreso del internacional alemán Assan Ouédraogo también representa una alternativa para un equipo necesitado de respuestas.
Pero el diagnóstico general sigue siendo preocupante: una presión que no funciona, poca agresividad en los duelos y un ataque que todavía no encontró a su hombre gol.
A todo eso Bild le agrega otro factor: las dificultades de comunicación de Demichelis. El argentino decidió conceder sus entrevistas en alemán y ese también es el idioma oficial utilizado en el vestuario. Se trata de una decisión que el propio medio califica como admirable, aunque advierte que al entrenador todavía le cuesta encontrar las palabras adecuadas en algunas situaciones.
La dificultad se profundizaría porque, siempre según el periódico, Demichelis prácticamente no habla inglés, algo que complicaría su comunicación con algunos de los futbolistas extranjeros del plantel.
El diagnóstico del diario es contundente: una dificultad idiomática que puede resultar comprensible durante una conferencia de prensa se vuelve mucho más problemática puertas adentro cuando se trata de transmitir conceptos futbolísticos.
Demichelis necesita entonces algo más que su primera victoria. Necesita que Leipzig empiece a parecerse al equipo que pretende construir.
El objetivo que le marcó el club es concreto: volver a la Champions League y recuperar el fútbol de presión e intensidad asociado históricamente al modelo Red Bull. Después de apenas dos partidos, ninguno de los dos objetivos debería parecer urgente. El problema es que el contexto convirtió el tiempo en un lujo que Demichelis parece no tener.
El primer examen será este domingo frente al Hamburgo. Después aparecerá Leverkusen y recién entonces llegará el parate internacional. Para Bild, el margen es bastante menor: si no consigue una victoria convincente ante el HSV, la presión aumentará y el argentino podría llegar al siguiente partido jugándose mucho más que tres puntos.
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