Joshua Kimmich, referente de la Selección de Alemania en el Mundial 2026, sorprendió al afirmar que el plantel se topó con una amenaza inesperada en la concentración: una serpiente venenosa.
“Vimos una serpiente ayer, nos dijeron que era venenosa. Si te pica, tienes que ir al hospital. No creo que mueras, pero es ciertamente peligrosa. Tengo la sensación de que si pisas una serpiente así, puede acabar mal”, dijo el volante en conversación con el medio local Bild. Y añadió: “En Alemania no hay tantos animales peligrosos. Les tengo mucho respeto y temor aquí”.
La serpiente que halló el equipo europeo en el campo de Winston-Salem donde hace base era una cabeza de cobre o copperhead, una especie identificada por la Comisión de Recursos de Vida Silvestre de Carolina del Norte (NCWRC) como la serpiente venenosa más frecuente en la región.
Para afrontar este curioso peligro, Alemania reforzó la vigilancia en los espacios comunes y ajustó sus rutinas de entrenamiento.
La Selección de Suiza había hecho una advertencia similar que causó confusión. Antes de que comenzara el Mundial, el jefe de prensa del equipo, Sergio Affuso, se refirió a este problema en una conferencia.
Fue después de mostrar en el Instagram de la Selección que en su instalación en Estados Unidos había una “zona de serpientes”.
Tras esa publicación, en Suiza se dijo que en el campo de entrenamientode la Academia Judía de San Diego hubo varios avistamientos de serpientes de cascabel, pero Affuso lo desmintió. “En Suiza la gente entendió la broma. Pero quizás en el extranjero no”.
La Academia Judía de San Diego está al lado de una reserva natural que, según contó un funcionario de la escuela al New York Times, está desprovista de peligrosas serpientes, aunque no de vida silvestre.
Las serpientes son comunes en la zona que la zona señalizada equivale a una advertencia sobre caimanes en Florida, dijo Pamela Heatherington, quien dirige el Centro Ambiental de San Diego, al mismo medio.
La serpiente de cabeza de cobre o copperhead norteamericana, cuyo nombre científico es Agkistrodon contortrix, es una víbora venenosa propia de zonas boscosas, rocosas y pantanosas del este y centro de Estados Unidos. Pertenece al grupo de las víboras de foseta, llamadas así porque tienen un órgano sensible al calor entre el ojo y la fosa nasal, útil para detectar presas.
Su rasgo más reconocible es el color cobrizo de la cabeza, acompañado por un cuerpo marrón, canela o grisáceo con bandas oscuras en forma de reloj de arena. Ese patrón le permite camuflarse muy bien entre hojas secas, troncos y piedras, por lo que a veces puede pasar inadvertida incluso a corta distancia.
Aunque es venenosa, no suele ser agresiva. Su defensa habitual es quedarse inmóvil para no ser vista; si se siente acorralada o provocada, puede enrollarse y morder. Por eso, ante una serpiente de este tipo, lo recomendable es no tocarla, no intentar moverla y alejarse con calma.
Se alimenta de pequeños animales como ratones, lagartijas, ranas, insectos, aves pequeñas y, en ocasiones, otras serpientes. Las crías nacen vivas y suelen tener la punta de la cola amarillenta, que usan como señuelo para atraer presas pequeñas.
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