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La foto de la negociación entre La Libertad Avanza y el PRO se repite cada 15 días en la Casa Rosada. Ya hubo tres reuniones formales entre representantes de ambos espacios para intentar avanzar en un acuerdo electoral hacia 2027.

Pero mientras en la mesa nacional se habla de coordinación, de evitar internas innecesarias y de construir un esquema común en todo el país, en el PRO persiste una desconfianza de fondo, que no blanquean abiertamente pero que está latente: no terminan de creer que La Libertad Avanza vaya a dejar de competir allí donde gobiernan intendentes o dirigentes macristas.

Un territorio es especialmente sensible: la Ciudad de Buenos Aires, donde gobierna Jorge Macri pero, por afuera de cualquier discusión sobre un entendimiento nacional, los libertarios mantienen una estrategia propia, con funcionarios que encabezan recorridas específicas pero también con críticas directas hacia la conducción macrista.

El caso más evidente, se quejan en el PRO, es el de Pilar Ramírez. La jefa del bloque libertario en la Legislatura porteña no solamente mantiene su autonomía política respecto del gobierno de Jorge Macri, sino que viene profundizando sus cuestionamientos a la gestión porteña. En los últimos días salió de recorrida por la zona sur de la Ciudad con un discurso directamente confrontativo contra la administración amarilla.

“La Ciudad que no quieren mirar. La zona sur está completamente abandonada: inseguridad, basurales a cielo abierto, baches y una red de transporte inexistente. En el sur, y en el resto de la Ciudad, falta orden”, tuiteó la dirigente más cercana a Karina Milei, que acompañó el posteo con un video en Villa Soldati.

Para los dirigentes macristas, ese comportamiento resulta difícil de compatibilizar con la idea de un acuerdo nacional, sobre todo teniendo en cuenta que uno de los compromisos en las primeras reuniones es no salir a cruzarse en distritos propios.

El antecedente de 2025, con Manuel Adorni ganando la legislativa porteña contra Silvia Lospennato, la candidata del PRO, pesa. Y más allá de que pueda haber un intento por sintonizar, como en las nacionales de ese mismo año, la desconfianza es enorme.

De hecho, desde el propio armado libertario porteño, en privado, dejan claro que no consideran cerrado ningún acuerdo electoral en la Ciudad. Ramírez, en tanto, es una carta que desde ambos sectores imaginan como compañera de fórmula de Macri.

La Ciudad que no quieren mirar.La zona sur está completamente abandonada: inseguridad, basurales a cielo abierto, baches y una red de transporte inexistente. En el sur, y en el resto de la Ciudad, FALTA ORDEN. pic.twitter.com/4bFNEdGog1

“Pilar no se suelta sola, está consensuado con el Gobierno nacional. Lo que ella ve mal, lo remarca, lo que está bien, lo acompaña”, sostienen fuentes libertarias consultadas por Clarín, que resaltan además el hecho de que “todavía no hay ningún acuerdo cerrado”, más allá de los encuentros.

Y añaden, intensificando ese mensaje: “Somos parte de un partido que en todos los partidos donde está, defiende las ideas del Presidente. Si se cortara sola, ninguno de los ministros, ni Karina, la acompañaría en las recorridas”.

La tercera reunión entre PRO y LLA en la Casa Rosada, realizada esta semana, sirvió para mantener abierta la negociación, pero no disipó todas las dudas.

La mesa volvió a estar integrada por Santilli, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem por parte del oficialismo, y Ritondo y De Andreis por el PRO. Y tuvo a Karina Milei como visita estrella, más allá de que no participó de toda la charla y que delegó en los Menem la facultad para negociar.

El PRO acepta que hay una voluntad política de avanzar en un entendimiento nacional. Pero una cosa es el acuerdo que se discute en la Casa Rosada y otra, advierten algunos dirigentes, es lo que sucede en cada territorio. Ahí aparecen los ejemplos que generan ruido.

El más reciente fue Zárate. El intendente Marcelo Matzkin, del PRO y muy cercano a Ritondo, es uno de los dirigentes que empuja un entendimiento con La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, mientras avanzaban las conversaciones nacionales, dirigentes libertarios caminaban por su cuenta también con críticas hacia su gestión.

Ese fue el caso de Oscar Ahumada, ex futbolista de River, a quien LLA había comenzado a impulsar territorialmente y a quien incluso muchos lo veían como un eventual candidato para la intendencia.

Cerca del armador bonaerense Sebastián Pareja le habían recomendado evitar confrontar con Matzkin, pero Ahumada los desoyó y salió con críticas. El episodio terminó con la salida de Ahumada de La Libertad Avanza, en medio de diferencias internas.

Además, la relación institucional entre Matzkin y los concejales libertarios tampoco es sencilla. El jefe comunal llegó a cuestionar públicamente a los ediles de LLA luego de que rechazaran una iniciativa de su gobierno junto al peronismo. “A los leones se los comió el PJ”, soltó a principios de este mes.

El caso Zárate puede ser anecdótico frente a la discusión nacional. Pero para el PRO funciona como una muestra de un problema mayor: la diferencia entre lo que se conversa en la mesa nacional y lo que hacen después las estructuras territoriales. Vicente López, donde gobierna la macrista Soledad Martínez, también ha sido un municipio donde los libertarios buscaron instalar agenda propia.

Editor de la sección Política

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