La abrumadora goleada de Países Bajos frente a Suecia tuvo una presencia destacada en las tribunas. Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima fueron acompañados por su hija menor, la princesa Ariane y, tras bajar a los vestuarios para saludar a los jugadores, se desplazaron más de mil kilómetros para también asistir al partido entre Curazao y Ecuador.
Según se encargaron de promocionar en las redes sociales oficiales, la casa de Orange-Nassau no solo dijo presente para alentar, también felicitaron al plantel y demostraron la afición por el futbol que caracteriza al monarca.
En lo que fue una jornada ajetreada, aprovecharon que había 7 horas de separación entre ambos partidos para estar presentes en Houston, Texas, y luego en el estadio de Kansas City. “Es una gran oportunidad para animar al equipo azul y al naranja”, contó el rey Guillermo Alejandro cuando ingresaba al primero de los partidos.
En los medios neerlandeses destacaron la siempre sobria y elegante vestimenta de la reina argentina y cómo la princesa tuvo un look notablemente más veraniego, acorde con los 35 grados que mostraba el termómetro. Pese a ello, las bufandas naranjas para alentar al equipo no faltaron.
Tal y como habían anticipado, luego de haber cumplido con transmitirle fortuna al equipo que dirige Ronald Koeman, se desplazaron 1.200 kilómetros para acompañar también a Curazao, que también forma parte del Reino de los Países Bajos.
Con mucha menos solemnidad, allí Máxima y su hija se pusieron la camiseta de la isla caribeña y dejaron una huella en la Copa del Mundo con esta doble aparición que pone al fútbol como un símbolo de unidad.
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