Por estas horas, mientras Rodolfo Arruabarrena termina de resolver algunas cuestiones logísticas entre Dubai y Oropesa del Mar, donde vive con su familia, hay una relación que empieza a recomponerse. El Vasco no es rencoroso y algún enojo del pasado, de esos que suelen quedar archivados en la memoria, ya quedó disuelto. No obstante, hay una amistad que pesa bastante entre el nuevo técnico de Boca y Juan Román Riquelme. Entre ellos, más allá de que el diálogo fue fluido desde que el presidente llamó vía WhatsApp para ofrecer el puesto que dejó vacante Claudio Úbeda, está Diego Markic. Se trata del ayudante de campo del entrenador y ex compañero del “10” en las selecciones juveniles y Argentinos Juniors.

Riquelme y Arruabarrena no son amigos y el entrenador contó que es cercano a Mauricio Macri. Sin ir más lejos, el ex Presidente del club y de la Nación lo propuso como entrenador la semana pasada. Debe ser la única coincidencia entre Román y el líder del PRO.

Román y el Vasco se conocieron cuando el joven enganche de Don Torcuato llegó a La Candela desde el Semillero del Mundo. Jugaron 216 partidos juntos entre Boca y Villarreal, y el Vasco hizo cuatro goles gracias a las asistencias de Román. Markic conoce al actual mandamás xeneize desde los 9 años. La mano derecha del entrenador de Marcos Paz, volante central que vistió las camisetas del Bicho, Bari de Italia, Colón y Quilmes, viajaba en el mismo colectivo cuando estaban en las inferiores del club de La Paternal.

Y siempre cuenta una anécdota referida al Mundial de Malasia, aquel que consagró a los Pekerman boy’s del Sub 20 en 1997: “No me tocó jugar y Román era el subcapitán. En el momento en el que lo llaman para ir a levantar la Copa, él dijo ‘no, yo no voy, que vaya Diego que es el capitán’. Ahí le propuse que fuéramos los dos juntos. Se dio naturalmente. Me gusta destacar este gesto, uno con los años le va dando más valor a este tipo de cosas”.

Arruabarrena decidió volver a la Argentina porque el escudo está por encima de cualquier nombre. “He tenido opciones de ir a otros clubes, en Argentina y en Chile. Hoy el tema familiar es importante. ¿Si me llama Boca? Boca es Boca. Soy hincha de Boca, nací ahí, volví como entrenador… Boca te mueve todo”, reflexionó el Vasco hace un tiempo.

Riquelme había sido muy duro con el equipo que su ex compañero dirigió tras su partida del club, en agosto de 2014, cuando Daniel Angelici decidió despedir a Carlos Bianchi y contratar a Arruabarrena. Román declinó la propuesta de renovación del entonces presidente y se incorporó a Argentinos Juniors para configurar una carrera cíclica.

Con dos eliminaciones ante River a cuestas, la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015 -la noche del tristemente célebre gas pimienta-, Riquelme dispensó fuertes críticas para Arruabarrena. Ya retirado tras el ascenso a Primera con los bichitos colorados, el ex enganche disparó: “Creo que de los últimos veinte años, éste fue el peor. Deportivamente fue el peor, e institucionalmente fue el peor”.

Con dos eliminaciones ante River a cuestas, la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015 -la noche del tristemente célebre gas pimienta-, Riquelme dispensó fuertes críticas para Arruabarrena. Ya retirado tras el ascenso a Primera con los bichitos colorados, el ex enganche disparó: “Creo que de los últimos veinte años, éste fue el peor. Deportivamente fue el peor, e institucionalmente fue el peor”.

Y fue aún más picante: “Hace un año que el hincha de Boca va a la cancha por los colores. Es como el cuento de que nos eliminaron por el escritorio. En cuarenta y cinco minutos, no patearon al arco”.

Entonces, Román estaba del otro lado del mostrador. Nombraba a River, no decía “ellos” -como ahora- cada vez que se refería al rival de banda roja y lo peor -deportivamente hablando- se daría tres años más tarde en Madrid. Esas palabras le dolieron al Vasco.

“¿Cómo tomé sus dichos? Normales. Es uno de los más grandes ídolos que ha tenido el club, con Guillermo (Barros Schelotto), (Martín) Palermo y el mismo Carlitos (Tevez). Son opiniones respetables, nosotros tenemos que seguir trabajando porque sabemos que quedan seis meses en los cuales se definen muchas cosas”, dijo Arruabarrena, que pocos meses después ganó la Copa Argentina -en aquella recordada final contra Rosario Central en la que Diego Ceballos cobró un penal un metro afuera del área- y el campeonato doméstico con 64 puntos.

“Su opinión es respetable. No tenemos una amistad, pero yo lo quiero mucho porque compartimos cosas en Villarreal y en Boca. Los amigos son complicados en esta profesión, porque hoy estamos acá y mañana no. Mis amigos son los de la Primaria. Pero lo quiero mucho a él y a su familia”, agregó el Vasco, que asumirá el 18 de junio y tendrá su primer gran desafío después del Mundial con el mano a mano ante O’Higgins por la Sudamericana el 23 de julio en la Bombonera y el 30 del mismo mes en Rancagua. Estará acompañado por Markic y Gustavo Roberti, el preparador físico.

La convivencia con el presidente siempre fue difícil para los entrenadores. Arruabarrena será el octavo entrenador desde que se hizo cargo del fútbol del club en 2019, tras la victoria de Jorge Amor Ameal en las elecciones. Eso sí, fueron nueve procesos porque Miguel Angel Russo estuvo en dos ciclos (2019-2020 y 2025 hasta su muerte) y Ubeda heredó su cargo. Además, estuvieron Sebastián Battaglia, Hugo Ibarra, Jorge Almirón, Diego Martínez y Fernando Gago. En cada uno de ellos hubo un interinato de Mariano Herrón.

El Vasco, además, puede ser el último técnico de su gestión. Por eso le firmará un contrato por 18 meses. En diciembre, Riquelme buscará la reelección y sabe que su continuidad en el poder real será posible en la medida de que le vaya bien a su ex compañero. A fin de cuentas, en tres años como presidente no logró ganar un solo título. Y la coyuntura pesa.

Redactor de la sección Deportes, especializado en fútbol davellaneda@clarin.com

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