Con el 65% de los votos, los socios del Real Madrid decidieron en las urnas la reelección de Florentino Pérez como presidente. El mandamás de la Casa Blanca había anunciado días atrás una inversión de 150 millones de euros para romper el mercado de pases y, tras una larga danza de nombres, en las últimas horas se instaló con fuerza el de Julián Álvarez.
El delantero, que se prepara para disputar el Mundial 2026 con la Selección Argentina, es una pieza sumamente codiciada; a tal punto que es el principal objetivo del Barcelona para reforzar su ataque. Si bien la Araña tendría intenciones de dar un nuevo salto en su carrera, una transferencia directa al clásico rival de la ciudad generaría un enorme revuelo y obligaría a la dirigencia del “Colchonero” a pagar un costo político altísimo.
Por lo pronto, la oferta formal que presentó el club catalán es de 100 millones de euros. Sin embargo, la respuesta del conjunto rojiblanco fue contundente: exigen 50 millones más para dejarlo salir. El equipo culé aún no alcanzó esa cifra y las negociaciones quedaron estancadas.
Consciente de esta situación y obligado a dar un golpe de efecto, Florentino Pérez sí dispondría del dinero para concretar la operación, pero el precio para el Real Madrid es otro. Según informó meses atrás el programa español El Chiringuito TV, el monto necesario para cruzar de vereda asciende a 500 millones de euros, el valor total de su cláusula de rescisión.
Otros de los clubes interesados en sumar al futbolista son el PSG y el Arsenal, y vender al delantero a algunos de esos equipos sería una situación mucho más amistosa para el Atlético, ya que no implicaría reforzar a ningún rival directo, ni mucho menos al rival de toda la vida.
Quien sigue de cerca esta novela es River Plate, que recibiría el 3% de una eventual venta gracias al Mecanismo de Solidaridad de la FIFA (el atacante estuvo en Núñez desde los 16 hasta los 22 años, y se calcula un 0,5% por temporada). Es decir, ante una hipotética venta de 150 millones de euros, al Millonario le corresponderían 4,5 millones. Si, en cambio, se ejecuta la cláusula de 500 millones, a Núñez ingresarían nada menos que 15 millones de euros.
Por ahora, la prioridad absoluta de Julián es la Copa del Mundo y el sueño del bicampeonato con la Albiceleste. Seguramente, una vez finalizado el torneo definirá su futuro, con la latente y morbosa posibilidad de cambiar de vereda en la capital española.
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