Argentina tenía previsto disputar un amistoso con Israel en Jerusalén, pero por cuestiones de seguridad y un reclamo de la comunidad palestina finalmente no se jugó. La Copa del Mundo de 2018 en Rusia comenzó el jueves 14 de junio y la Selección, que estaba concentrada en Barcelona, tenía arreglado viajar para el último amistoso el sábado 9, pero todo se tornó incómodo para los jugadores y el cuerpo técnico.

En los días previos, en especial el lunes 4, un grupo de 30 manifestantes propalestinos se agrupó en las afueras del complejo deportivo Joan Gamper del Barcelona, con banderas de Palestina, carteles, camisetas de Argentina y de Messi manchadas con pintura roja —simulando sangre— y un potente megáfono desde el que se escuchó, en perfecto castellano: “¡No laven la imagen de Israel! ¡Como dijo Maradona, la pelota no se mancha!”, mientras los futbolistas se movían a las órdenes de Jorge Sampaoli.

Retro Mundial: la cuenta regresiva

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Los jugadores se miraron sorprendidos. El megáfono empezó a nombrar, uno por uno, a las estrellas argentinas, con Messi a la cabeza. El pedido, siempre sin agravios, era el mismo: “No vayan a jugar ese partido”.

El domingo 3, el presidente de la Federación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, había pedido la suspensión a las autoridades argentinas para evitar el “blanqueo de crímenes de la ocupación israelí”. Además, avisó que si el duelo se llevaba a cabo podría haber actos de repudio, como quemar camisetas de Messi.

La figura del rosarino, hace ocho años, quedaba otra vez rodeada por la geopolítica, con el mismo presidente, Donald Trump, quien cumplía su primer mandato y había apoyado el traslado de la capital israelí de Tel Aviv a Jerusalén y también de la embajada norteamericana. Recordemos que este año, cuando el plantel de Miami campeón de la MLS fue a la Casa Blanca, como es tradicional con los ganadores, Trump aprovechó el momento para enfatizar su accionar bélico.

Ante este panorama, en 2018, las negociaciones se aceleraron. Además, el entonces presidente Mauricio Macri, quien había recibido en marzo una carta de Benjamin Netanyahu invitándolo a Jerusalén, no le dio garantías de seguridad a Claudio Tapia, quien apenas llevaba un año al frente de la AFA.

Ese 5 de junio se decidió la suspensión. Gonzalo Higuaín dijo ante las cámaras de ESPN: “Creo que al final se pudo hacer lo correcto. Ya quedó atrás, obviamente primero están la salud y el sentido común. Creemos que lo correcto era no ir”.

Al día siguiente llegaron las explicaciones en la voz del presidente de la AFA. “Simplemente quiero decirles que en el día de ayer se tomó la decisión de no viajar a jugar el partido amistoso ante Israel. Quiero pedirles disculpas a todos los argentinos que viven en la comunidad israelí, a todos los israelíes que sacaron las entradas y a los chicos que iban a ser parte de las acciones que se iban a realizar como un aporte para la paz”, comenzó su breve discurso Chiqui Tapia. Y continuó: “Lo vivido en las últimas 72 horas, las acciones, las amenazas, nos han llevado a tomar la decisión de no viajar. Mi responsabilidad es la de bregar por la salud y la integridad física de toda la delegación y, en mi función, tomé esta decisión”.

Para romper un poco con tanto clima hostil y ceremonial, el community manager de Sacachispas se permitió algo de humor en la cuenta de Twitter —hoy X— del club: “¿Se cayó el amistoso con Israel? @Argentina #Sacachispas está disponible. Tenemos el pasaporte listo, por las dudas”. Tras la publicación, Pablo Turturiello, directivo del club y, junto con su hermano, ideólogo de los posteos ingeniosos, le dijo a Clarín: “Todos los comentarios recibidos fueron de buena onda, entendiendo nuestro juego”.

Las charlas entre las federaciones de Argentina e Israel y los organizadores del evento —Torneos y una empresa israelí— continuaron, porque la AFA ya había cobrado casi 1,5 millones de dólares por el encuentro. La pelota se tiró para después del Mundial, a la espera de que los ánimos estuvieran más calmados. Finalmente, Argentina jugó el 18 de noviembre de 2019, pero un amistoso en Tel Aviv y ante Uruguay, que terminó 2-2, con goles de Sergio Agüero, Messi, Edinson Cavani y Luis Suárez. Ya no estaba Jorge Sampaoli como técnico y Lionel Scaloni acababa de ser confirmado como entrenador del seleccionado argentino.

Redactor de la sección Deportes obarnade@clarin.com

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