Marco Trungelliti disfruta el mejor momento de su carrera a los 36 años. A principios de abril irrumpió en el top 100 al jugar en Marrakech su primera final en un torneo ATP y en Roland Garros entró por primera vez al cuadro principal de un Grand Slam sin tener que pasar por la clasificación. Vive un “éxito tardío” el santiagueño, que tuvo que trabajar mucho y superar situaciones muy duras. La más complicada fue luego de revelar en febrero de 2019 que había rechazado y reportado un intento de soborno de hasta 100 mil dólares para unirse a una red de amaño de partidos, lo que generó una investigación que terminó con sanciones a tres de sus compatriotas y marcó su vida y su carrera.

“Me dolió mucho en aquel momento. También fui ingenuo porque esperaba que el sistema me ayudara un poco y fue todo lo contrario. Todo el conjunto de instituciones nunca estuvo ahí. Y todavía no está. Seguimos buscando respuestas, seguimos buscando que el sistema brinde más apoyo a los jugadores. Pero todavía estamos lejos de eso”, reflexionó quien este miércoles irá por un lugar en la tercera ronda ante el ruso Karen Khachanov, 13° preclasificado.

Tras hacer pública su denuncia en una entrevista con el diario La Nación, Trungelliti se convirtió en un firme crítico de las autoridades del tenis y de un sistema que no pone el bienestar de los jugadores en primer lugar. Y sintió que lo dejaron solo, que muchos de sus colegas -la mayoría de los argentinos, sobre todo- le soltaron la mano, y con miedo, estrés y un desgaste mental enorme, eligió cortar su vínculo con Argentina. Se radicó en Andorra, donde todavía vive con su mujer y su hijo. Y pasó casi cinco años sin jugar en su país.

Volvió en 2023, cuando disputó dos Challengers, uno en Buenos Aires y otro en Santa Fe. Y el año pasado para jugar otro torneo de ese nivel en Rosario y el Argentina Open, en el que no superó la fase previa. Pero todavía le cuesta regresar, como reveló ante la prensa en Bois de Boulogne.

“Estoy seguro de que no le caigo bien a mucha gente, pero en comparación con lo que pensaba hace 10 años…. ahora no me importa. Tengo una buena relación con la gente que viene y me dice: ‘Hola, ¿cómo estás?’ y eso es todo. Porque al final la relación en el tenis es más eso que cualquier otra cosa. No vas a hacerte amigo de alguien a quien quizás tengas que enfrentarte al día siguiente”, explicó.

“Hoy elijo no volver. No voy a volver a vivir allá. Andorra, que es donde estuve viviendo los últimos 10 años, es maravilloso. Nos sentimos muy seguros. La calidad de vida es espectacular. Argentina ahora mismo está pasando por un momento difícil. Hace 10 años tenía miedo de volver y durante un tiempo no pude hacerlo por esa razón. Y los sentimientos que tuve cuando volví y traté de jugar un torneo no fueron buenos. Quizás en el futuro, no sé… No quiero encasillarme en ‘No, nunca volveré’, porque hay mucha gente buena en Argentina y recibo también mucho cariño. Pero al final, la gente ‘equivocada’ hizo más ruido que los buenos. Es tan simple como eso. Antes me sentía más una víctima. Me costó mucho salirme de ese pensamiento. Pero con el correr de los años, seguí adelante”, agregó.

Y cerró: “Jugué el año pasado en Rosario y después en Buenos Aires. Fue difícil, porque también ese fue el lugar donde había jugado mi último torneo antes de que todo se hiciera público (el ATP de Buenos Aires 2019) y no pude manejar los sentimientos. Fue demasiado para mí. Pensé que estaba preparado, pero no lo estaba, así que tal vez el próximo año, o tal vez no esté preparado nunca para volver y jugar. Veremos. Disputé la Copa Davis para Argentina y me sentí increíble, pero todavía siento que tengo una espina en mi corazón y va a estar ahí para siempre”.

Trungelliti logró dejar atrás ese duro capítulo de su carrera y hoy vive su mejor momentoa. A principios de abril alcanzó la final en un torneo ATP por primera vez, cuando venció en semis de Marrakech a Luciano Darderi, 19° del mundo. Y aunque no pudo levantar el título porque cayó ante la joven joya española Rafael Jódar en la final, esa actuación le permitió dar un salto de 41 escalones en el ranking (del 117° al 76°) y convertirse en el jugador de mayor edad en irrumpir en el top 100 en la Era Abierta.

Oldest man to enter Top 100 IN 50 YEARS 🤯An outstanding 7-6 6-3 win over Majchrzak sends Trungelliti to career-high No. 100!#GrandPrixHassanII pic.twitter.com/Y4pZQiho2S

Ubicado hoy en el 81° puesto de la clasificación, entró a Roland Garros de forma directa y el domingo, al superar por 6-4, 6-2 y 6-2 a Jacquet, se anotó su primera victoria en el cuadro principal del certamen en ocho años. La última había sido en 2018 ante el australiano Bernard Tomic. En esa edición, como en las dos previas (las únicas tres en la que llegó a la competencia principal), había superado la clasificación y luego se había despedido en segunda ronda.

“Sigo tratando de vivir día a día, disfrutando este momento de mi vida. Me tomó un tiempo largo llegar acá. Soy más maduro hoy y eso también me da la chance de disfrutar más que antes. Pero siento que tengo mucho por hacer aún, tenística y físicamente, siempre que las lesiones me respeten un poco más. Tengo que seguir trabajando porque tengo la sensación que puedo escalar más en el ranking, lo que a fin de cuentas es casi lo más importante”, comentó sobre su positivo presente.

Y consultado por las razones de sus buenos resultados a su edad, no dudó: “Es una combinación de cosas: tenés que tener algo de suerte, trabajar como un animal y tener consistencia, que es muy importante en este deporte, porque es lo que te mantiene arriba. Una vez que empezás a tener lesiones, empezás a subir y bajar y es muy difícil conseguir algo”.

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